3/3/11

La hija del pintor


-No podría vivir sin ti.
La afirmacion de el era una mezcla de asombro y certeza.
-No tendras que haerlo.
-No me dejaras.
Era una orden exaltada, no una pregunta.
-¿Como podría?-Pregunto ella.
Todo su rostro estaba iluminado por aquella declaracion incondicional de amor, de tal manera que parecia que hubiera captado su corazon y lo conservara en sus ojos para que él lo viera.
-No podrías.
Rieron juntos, semejantes a dioses paganos. Con solo cinco frases habian acordado borrar al mundo exterior, habian barrido de un golpe todos los problemas con los que habrian de enfrentarse, los habian resuelto aun estando seguros de las consecuencias, ya que ninguno de los dos era tan simple como para imaginar que se les permitía escapar, que nada podria detenerlos. La demencia, esa folie à deux que rinde a los amantes sería para elllos el pan nuestro de cada día.
-Vente conmigo ahora- dijo él.
-¿Adónde?.
Por un instante el no supo que decir.
-Solo tienes que venir - dijo a ella-. Yo me ocuparé de ti. ¿A caso no lo sabes?

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